Ensayando para el Taller de Creatividad de la U: "Una parte de mi"

Son muchos los temas que podría contar pero uno de los más curiosos por su incidencia en lo que soy y a lo que me dedico hoy día, es el conjunto de hechos y decisiones que me llevaron a encontrar mi pasión, la cual ha dado forma y orientación a mi vida profesional. Mi experiencia a nivel organizacional nace y fue cultivada por mi gran escuela cooperativista la Fundación del Movimiento de Liderazgo Juvenil Panameño, organización juvenil que conocí a los 17 años por invitación de unas amigas. En aquel entonces era una adolescente en proceso de definir una identidad y así vivía las inseguridades típicas de la edad. En FUMOLIJUP aprendí lo importante de participar, de ser parte de un equipo y descubrí mis capacidades luego de entrenada como líder en el Entrenamiento de Liderazgo Juventud XIX, proceso intensivo que suele sacar lo mejor y peor de cada uno pero que a la vez te ayuda a encontrarte a ti mismo, confiar en ti y descubrir tu potencial de líder. Ese despertar me impulsó a trabajar fuertemente por la plataforma provincial de la que participaba, llevándome esto a ser electa en varias ocasiones en cargos como: subcoordinadora, secretaria, entre otros pilares, con los cuales tuve la oportunidad de coordinar todo tipo de actividades de proyección social, voluntariado y donaciones y a la vez descubrirme a mí misma. Todo esto me motivó a seguir preparándome para los retos que se presentaban y decidí dar un paso más, planteándome el reto de ingresar a otro proceso formativo: la escuela de instructores, donde recibí formación para ser facilitadora y entrenar a jóvenes, allí me gradué como instructora en la generación VI de FUMOLIJUP, luego de esto me he dedicado a aplicar todo lo aprendido, siendo facilitadora en distintas temáticas de juventud, en distintos espacios tanto dentro de la organización a la que pertenecía (plataforma, cooperativas juveniles, encuentros, congresos masivos, entrenamientos de liderazgo), como fuera de ella (colegios, organismos internacionales y gubernamentales, cooperativas, redes y otras organizaciones juveniles y temáticas). Una de las experiencias más enriquecedoras ha sido coordinar y realizar un entrenamiento de liderazgo como instructora (proyecto donde se forman los nuevos líderes de la organización). En Juventud XXVI, me puse a prueba, todas mis capacidades y conocimientos para sembrar semillitas de confianza y liderazgo en 26 otros jóvenes, semillas que empiezan a germinar desde el proceso de plantación. Hasta ese momento, yo era una joven más que había iniciado un camino de aprendizaje, experiencias y participación por accidente, por hobbie, por ocupar el tiempo libre en algo productivo, por los amigos y simplemente como una actividad extracurricular. Para ese entonces yo estudiaba arquitectura, carrera que me despertó la sensibilidad a todo lo que me rodea, me permite ver y comprender el mundo en sus variadas formas y colores, encontrar la belleza en los detalles y entender al ser un humano como un ente creador. Sin embargo a pesar de terminar mis estudios en arquitectura, no fue allí donde me encontré. A mediados de la carrera pude experimentar lo que realmente me llenaba en lo que para ese entonces eran mis actividades extracurriculares. El hacer un entrenamiento de liderazgo y cambiar la vida a otros, me cambio la mía. Quizá tenga algo que ver el reflejo de uno mismo en los demás, el ser testimonio que un entrenamiento, un rol, unas palabras, un taller, un proceso y que estos puedan calar tanto, que te permitan autoreconocerte como un ser capaz y descubrir fortalezas que de otra manera hubiesen pasado inadvertidas. Muchas personas pasan por la vida errantes limitados por sus propias barreras y ataduras, muchas veces no se encuentran con ese empuje o situación que los obligue a sacar su potencial y poner a prueba lo mejor de sí. Darme cuenta que si yo, una persona como otras lo había hecho, otras también lo podrían hacer con mi ayuda. Desde entonces he estado involucrada en cuanto proceso he podido aportar, he sido ya coordinadora de tres escuelas de instructores, asesora de varios entrenamientos de liderazgo, congresos, entre otros. Dediqué varios años a trabajar como coordinadora técnica nacional de FUMOLIJUP, lo cual me brindo recursos y conocimientos en administración de proyectos. Son 14 años de activismo, no sólo en FUMOLIJUP, sino en mi vida cotidiana, en la universidad y otros espacios
, donde pude adquirir experiencias, crecer y desarrollarme personalmente, he despertado y abierto los ojos al mundo, a la realidad, a los tantos problemas que vivimos. He podido ser, aprender, observar y distinguir faltas y necesidades. Todo este recorrido es lo que me motivó a entrar a la carrera de Psicología como una oportunidad para encaminarme con mayor conocimiento para hacer cambios de mayor escala en la sociedad, incidir y trabajar en la búsqueda de un mundo más justo, con más oportunidades para todos. Mi pasión surgió de mi experiencia, mi compromiso la formación de jóvenes. He decidido dedicarme a que más jóvenes tengan la oportunidad de despertar, de salir de común, de relevarse ante una sociedad viciada, desaprender malas costumbres (apatía, represiones, resignación a los problemas, desigualdades, excesos, etc.) y hacer la diferencia, ir en busca de ese crecimiento y desarrollo, primero personal, y luego del mundo que les rodea; se responsabilicen y sean actores transformadores, en busca de ese cambio positivo. Una mis aspiraciones en la vida es dejar huella, y con esto no me refiero a fama ni protagonismo, sino dejar huellas en la gente, que mi vida ayude a otras vidas que toque por el camino. Yo no puedo ni quiero enseñarles nada, pero sí puedo ayudarles a que encuentren en sí mismo sus capacidades y fortalezas y vayan en busca de conocimiento y transformación. Como dicen por ahí, no se trata de cambiar el mundo de la noche a la mañana, pero quien quita y ayudemos a formar a las personas que cambiaran el mundo.

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